El termo regresa con agua de ayer, la lonchera trae una uva misteriosa y en la mochila aparece medio recreo hecho migajas. La vida de la escuela también se acumula ahí, así que es muy útil saber cómo lavar la lonchera correctamente.
No necesitas desinfectar todo como quirófano. Sin embargo, sí conviene fijar una rutina. La humedad y los restos de comida pueden darle entrada a bacterias, malos olores y moho.
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El termo se lava todos los días, aunque solo lleve agua
Enjuagarlo no es suficiente. La saliva, las manos y la humedad pueden formar una capa de microorganismos llamada biofilm.
Desarma la tapa, retira el popote y limpia las piezas por separado. Un cepillo pequeño ayuda a llegar a válvulas, boquillas y empaques. Después, deja secar todo por completo antes de volver a armarlo.
¿El olor no desaparece o encuentras manchas oscuras en zonas difíciles? Quizá sea momento de cambiarlo, especialmente si tiene grietas o piezas dañadas.
La lonchera necesita limpieza diaria
Vacía la lonchera al llegar a casa, sacude las migajas y limpia el interior con agua tibia y jabón suave.
La Universidad de California recomienda lavar diariamente loncheras, termos y recipientes, además de dejarlos secar abiertos para evitar humedad. Una vez por semana, haz una limpieza más profunda. Revisa costuras, cierres y esquinas, esos rincones donde suele esconderse el pedacito de plátano fugitivo.
Además, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos aconseja mantener limpia la lonchera antes de guardar alimentos. También recomienda usar fuentes frías para conservar productos perecederos. Sabemos que suena de flojera, pero esto también es parte de la salud de tus hijos.
¿Y la mochila? No tienes que lavarla diario
Saca papeles, basura y restos de comida una vez por semana. Puedes aspirar el interior o pasar un paño húmedo sobre las manchas.
Primero revisa la etiqueta. Algunas mochilas pueden ir a la lavadora; otras necesitan lavado a mano (ahora ya sabes que a la hora de comprarla importan más cosas que solo el diseño). Déjala secar completamente antes de usarla.
La clave no es tallar todo diario durante una hora. Basta con una rutina realista: termo y lonchera cada día, mochila cada semana y limpieza profunda cuando haga falta.
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Redacción bbmundo