La obesidad infantil es más que estética ya que el exceso de peso durante la infancia se relaciona con problemas metabólicos, pero también con cálculos biliares. Si creías que las piedras en la vesícula son eran temas de adultos, estás equivocado. Los niños y adolescentes también pueden desarrollarlas. ¿Por qué ocurre y cuáles son las señales de alerta que debes conocer?
¿Qué es la obesidad infantil?
La obesidad infantil es una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que se caracteriza por una acumulación excesiva de grasa corporal que puede afectar la salud, el crecimiento y el desarrollo de niñas y niños. Aunque suele relacionarse con diabetes, colesterol elevado e hipertensión, existe otra complicación menos conocida: la formación de cálculos biliares.
De acuerdo con Rubén Ventura Hernández Flores, especialista en gastrocirugía, el exceso de peso puede modificar el metabolismo de las grasas y favorecer condiciones que propician la formación de piedras en la vesícula biliar.
¿Qué son los cálculos biliares y por qué pueden aparecer en los niños?
Los cálculos biliares, también conocidos como piedras en la vesícula, son depósitos sólidos que se forman cuando algunos componentes de la bilis, principalmente el colesterol, se cristalizan y acumulan, en consecuencia, se forman pequeñas piedras.
La vesícula biliar es un órgano situado debajo del hígado cuya función es almacenar la bilis, un líquido que ayuda a digerir las grasas de los alimentos. Sin embargo, “cuando existe un desequilibrio en la composición de la bilis, pueden formarse piedras que permanecen en la vesícula o que llegan a obstruir los conductos biliares” indica el experto Hernández Flores, en entrevista exclusiva para bbmundo.
La obesidad es uno de los factores que incrementan el riesgo de desarrollar esta condición, debido al exceso de grasa corporal, la cual favorece una mayor concentración de colesterol en la bilis y, por tanto, altera el funcionamiento de la vesícula.
Al respecto, una investigación publicada en el Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition, analizó los registros médicos de 510 mil 816 pacientes de entre 10 y 19 años, encontró una asociación entre el exceso de peso y los cálculos biliares. En las adolescentes, el riesgo fue mayor conforme aumentaba el grado de obesidad.
Los resultados mostraron que, frente a adolescentes con peso normal, las niñas con obesidad moderada presentaron 5.7 veces mayores probabilidades de tener cálculos biliares. Mientras que aquellas con obesidad extrema presentaron 7.1 veces mayores probabilidades.
Este es el origen de la obesidad infantil
“La obesidad infantil es una enfermedad que aparece cuando existe un desequilibrio entre la energía que el niño consume a través de los alimentos y la que utiliza. Sin embargo, no depende únicamente de la alimentación”, puntualiza el experto.
También intervienen factores:
- Genéticos: la predisposición hereditaria puede influir en la regulación del peso corporal.
- Metabólicos y hormonales: pueden modificar la manera en que el organismo utiliza y almacena la energía.
- Ambientales: la disponibilidad de alimentos ultraprocesados y las pocas oportunidades para realizar actividad física.
- Familiares y sociales: los hábitos alimentarios, el sedentarismo y las condiciones del entorno.
Señales de alerta frente a los cálculos biliares
Uno de los problemas de los cálculos biliares es que pueden permanecer sin síntomas durante algún tiempo. Sin embargo, cuando provocan molestias, debes prestar atención a las siguientes señales:
- Dolor abdominal: especialmente en la parte superior derecha del abdomen, debajo de las costillas.
- Dolor después de comer: puede intensificarse después de consumir alimentos con alto contenido de grasa.
- Náuseas y vómitos: pueden acompañar los episodios de dolor.
- Dolor que se extiende a la espalda: en ocasiones puede irradiarse hacia el hombro derecho.
- Fiebre o escalofríos: pueden indicar una complicación, como una infección.
- Coloración amarillenta: la piel o la parte blanca de los ojos pueden adquirir un tono amarillo cuando existe una obstrucción de los conductos biliares.
“El diagnóstico puede realizarse mediante una valoración clínica, análisis de sangre y un ultrasonido abdominal, estudio que permite observar la vesícula y detectar la presencia de cálculos”, concluye el experto y recomienda llevar al niño con un nutriólogo frente a un tema de obesidad.
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Guadalupe Camacho