Si bien la inflamación es un proceso natural de tu organismo que ayuda a reparar tejidos y a combatir infecciones. También es importante que sepas que existe otro tipo de inflamación catalogada por los expertos como crónica y que te genera cansancio extra, incremento de peso e incluso envejecimiento prematuro. ¿Sabes si la tienes?
La inflamación crónica es un estado en el que el sistema inmunológico permanece activado de manera continua durante meses o incluso años, aun cuando no tengas una infección o lesión que lo justifique.
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¿Que es la inflamación crónica?
Un gran número de enfermedades comunes en México como la obesidad, la diabetes y la hipertensión producen inflamación crónica, la cual modifica tu cuerpo, puesto que genera un avance más rápido de ciertos procesos metabólicos.
“Si bien todas las personas nos deterioramos de forma natural, cuando las células pierden la capacidad natural de reponerse, las enfermedades crónicas adicionan inflamación extra. Cuando esto ocurre, el organismo produce sustancias inflamatorias que afectan el metabolismo, las hormonas e incluso, tu funcionamiento cerebral”, indica la doctora Erandi Fernández Ávila, experta en salud femenina.
El cortisol, la clave
“La inflamación crónica altera procesos clave de tu cuerpo, pero si le adicionas el cortisol la inflamación es mucho mayor. Así, esta hormona se libera en procesos como: estrés constante y falta de sueño. En consecuencia, ocurre mucho más el envejecimiento celular acelerado”, explica Fernández Ávila, en entrevista exclusiva con bbmundo.
Si tienes inflamación crónica es posible que tengas los siguientes síntomas:
- Cansancio persistente.
- Facilidad para aumentar de peso.
- Envejecimiento más acelerado de las células y los tejidos.
- Incremento del estrés oxidativo.
Modificar tu alimentación y mejorar tu sueño, los tratamientos
“A fin de evitar la inflamación crónica, es esencial modificar tu estilo de vida, comienza por dormir bien, prefiere una alimentación sustentada en verduras verdes y crudas así como carne magra, evita los azúcares simples y reduce lo más posible tu consumo de alimentos ultra procesados”, recomienda la doctora Fernández Ávila.
Además, es importante que realices actividad física para aumentar tu masa muscular: comienza por hacer sentadillas, camina 10 mil pasos al día y prefiere usar las escaleras. Con estas acciones, disminuyes el riesgo de presentar enfermedades crónicas como diabetes, obesidad e hipertensión.
Otros factores muy importantes son las técnicas para manejar el estrés (respiración, yoga y caminatas) que ayudan a reducir la inflamación y promover una mejor salud general.
La participación de las hormonas
“Las hormonas femeninas juegan un papel fundamental: durante el posparto y la lactancia, hay un re-acomodo de la producción hormonal. Aunado a ello, el aumento del cortisol y la falta de sueño durante estas etapas hacen que te sientas más cansada”, advierte.
“Si luego de tu parto, te sientes extremadamente agotada, acércate a tu médico para que revise que tus hormonas hayan regresado a la normalidad. Si bien cuidar a un bebé es cansado, no deberías estar con procesos inflamatorios crónicos».
Recuerda que no existe una «pastilla mágica» o tratamiento único para la inflamación crónica. “El tratamiento depende de las características del paciente y debe ser un abordaje integral, no basta con visitar solamente al ginecólogo o al cardiólogo es necesario tener una visión que permita identificar y corregir las causas que la están provocando”, explica la experta.
Ser mamá no significa estar agotada
“Un número importante de mamás cree que sentirse agotada, inflamada o con dificultades para perder peso es una consecuencia inevitable de la maternidad. Sin embargo, no es así. Debes ser cuidadosa contigo misma: aliméntate bien, descansa y comparte la crianza de tu recién nacido con el papá o un grupo de apoyo (como tus hermanas, primas y otra familia)”, recomienda Erandi Fernández Ávila, experta en salud femenina.
No creas que debes ser una mamá perfecta, busca que puedes tratar de incorporar algunos cambios en tu manera de alimentarte y cuidarte para que esa etapa pueda ser lo menos incomoda. Busca espacios para descansar cuando puedas con tu bebé.
“Cuando el cansancio persiste, existe niebla mental, aumento de grasa abdominal o sensación constante de agotamiento, vale la pena revisar la presencia de inflamación crónica. La buena noticia es que este proceso es reversible en gran medida. La inflamación no siempre duele, pero sí deja huella. Detectarla a tiempo es una de las mejores estrategias para llegar a una madurez saludable y con más calidad de vida”, concluye Fernández Ávila.
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Alejandra Guzmán