jueves, 12 de febrero de 2026

¿Conoces los hábitos tecnológicos de tu adolescente?

Según una investigación de Pew Research los hábitos tecnológicos de tu adolescente reflejan cuánto tiempo pasa en línea, y cómo eso impacta su salud. 

Lo que hace tu hijo adolescente en su celular o en cualquier aparato electrónico es un misterio, aún cuando tu les pones límites de cuánto tiempo pueden estar y qué contenido pueden ver.

Un nuevo informe de Pew Rearch revela qué redes usan hoy los adolescentes, cuáles están perdiendo fuerza y cómo la IA ya forma parte de su día a día en todas sus actividades.

¿Cuáles son los hábitos tecnológicos de tu adolescente? 

El informe que hicieron sobre hábitos de los adolescentes se realizó entre el 25 de septiembre y el 9 de octubre de 2025.

Los investigadores de Pew analizaron a 1,458 adolescentes de algunas partes del mundo de entre 13 y 17 años y les preguntaron sobre su uso de las redes sociales, algunos de los insights más importantes fueron estos:

  • YouTube es la plataforma más utilizada por los adolescentes y 9 de cada 10 dicen haberla usado.
  • TikTok e Instagram ocupan el segundo lugar, con aproximadamente 6 de cada 10. 
  • Aproximadamente el 55% de los adolescentes usa Snapchat, el 31% usa Facebook y el 24% usa WhatsApp.
  • El 64% ha utilizado un chatbot de IA, mientras que el 36% no los utiliza.
  • ChatGPT es el chatbot de IA más utilizado, con un 59% de adolescentes que lo utilizan.
  • Gemini ocupa el segundo lugar en cuanto a IA, con un 23% que la utiliza, y Meta AI ocupa el tercer lugar.

Lee también: ¿A qué edad debe tu hijo tener su primer celular?

¿Qué puedes hacer si te preocupa el uso de las redes en tu hijo? 

Este tema es uno de los más delicados cuando se trata de hijos adolescentes, y tú como mamá o papá debes estar al pendiente de su comportamiento y desarrollo en el ámbito escolar y personal.

Estás son algunas señales de algo no anda tan bien con sus hábitos tecnológicos:

  1. Menos interés en pasatiempos o actividades favoritas.
  2. Alejarse de amigos y familiares.
  3. Cambios en los hábitos de sueño o alimentación.
  4. Baja de sus calificaciones.
  5. Aumentos notables en la ansiedad cuando no se puede acceder a Internet.
  6. Señales de que se está utilizando la tecnología para todo. 

Si notas alguno de estos comportamientos, el primer paso es tener una conversación honesta y sin prejuicios con su hijo. No lo sermonees, más bien explícale tu preocupación.

Recuerda que criar a un adolescente no es nada fácil, pero no tienes porque vivirlo sola, un experto en el tema puede ayudarte a vivir esta etapa mucho mejor con tu hijo.

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Claudia Morales

miércoles, 11 de febrero de 2026

¿LOS PAPÁS TIENEN UN HIJO FAVORITO?

El favoritismo parental no siempre es evidente ni mucho menos intencional, pero suele sentirse con claridad dentro de la familia. No se trata únicamente de querer más a un hijo que a otro, sino de pequeñas diferencias cotidianas en la atención, las reglas, la validación emocional o los recursos. Con el tiempo, esos matices construyen percepciones de justicia o injusticia que pueden impactar la autoestima y la relación entre hermanos incluso hasta la adultez. Por eso, entender cómo aparece —y cómo repararlo— es clave para cuidar el vínculo más allá de las buenas intenciones.

Lee: Cómo evitar comparaciones entre hermanos

Ejemplos de cómo se puede ver el favoritismo parental, porque no sólo se trata de ‘querer más a un hijo’:

  1. Distribución desigual del tiempo y la atención: Un hijo recibe más tiempo de convivencia, más interés por sus actividades o mayor disposición de los padres para escucharlo, mientras que otro es constantemente pospuesto con frases como “luego hablamos” o “tú puedes solo”.
  2.  Diferencias en las reglas y consecuencias: Un hermano tiene permisos más flexibles, menos sanciones ante conductas similares o mayor tolerancia a errores, mientras que otro enfrenta normas más estrictas o castigos más severos por situaciones comparables.
  3. Apoyo económico o material desigual sin explicación clara: Un hijo recibe más apoyo financiero, regalos más significativos o inversiones educativas mayores (cursos, viajes, estudios), mientras que a otro se le exige mayor autosuficiencia sin que exista una razón explícita o conversada.
  4. Validación emocional selectiva: Las emociones de un hijo son escuchadas y tomadas en serio (“entiendo cómo te sientes”), mientras que las del otro se minimizan (“estás exagerando”, “no es para tanto”), generando la sensación de que sus experiencias importan menos.
  5. Prioridad en eventos y decisiones familiares: Las fechas importantes, celebraciones o decisiones familiares se organizan alrededor de la disponibilidad o preferencias de un hijo, dejando sistemáticamente a otro en segundo plano.

¿Quiénes suelen ser los hijos favoritos?

No existe un perfil único del “hijo preferido”, pero la investigación ha identificado ciertas tendencias:

  • Las hijas mujeres suelen recibir trato preferencial con mayor frecuencia.
  • Los hijos menores tienden a ser más favorecidos que los mayores.
  • Los niños con personalidades más complacientes, organizadas o similares a las de sus padres suelen generar mayor cercanía.

En la adultez, compartir valores religiosos, políticos o de estilo de vida con los padres es uno de los factores más determinantes del favoritismo.

Contrario a lo que muchos hijos creen, logros académicos, éxito profesional o incluso conductas problemáticas graves (como adicciones o conflictos legales) tienen menos peso del esperado en el favoritismo parental.

La percepción importa más que la intención

Uno de los hallazgos más relevantes es que no es tan importante si los padres creen que tratan a sus hijos de manera desigual, sino si los hijos perciben ese trato como injusto.

En más de la mitad de los casos, padres e hijos no coinciden en su evaluación del favoritismo dentro de la familia.

Desde edades muy tempranas, los niños comparan cómo son tratados respecto a sus hermanos. Cuando perciben que reciben menos atención, menos afecto o menos consideración, esa experiencia puede afectar profundamente su bienestar emocional.

Impacto en la salud mental a corto y largo plazo

Los estudios muestran que los hijos que se sienten menos favorecidos tienen mayor riesgo de:

  • Ansiedad y depresión
  • Baja autoestima
  • Relaciones familiares conflictivas
  • Conductas de riesgo durante la adolescencia, como consumo de alcohol o tabaco

Lo más relevante es que estos efectos no desaparecen con el tiempo. En la adultez, la percepción de haber sido el hijo menos querido es uno de los predictores más fuertes de malestar psicológico, incluso más que variables como el estado civil, el empleo o la edad.

El problema surge cuando el favoritismo es constante, no explicado y se interpreta como una señal de menor valor personal.

El favoritismo tampoco es inocuo para quien lo recibe. Cuando la desigualdad es marcada, los hijos favorecidos pueden experimentar culpa, presión excesiva por cumplir expectativas y dificultades en la relación con sus hermanos.

La mayoría de los niños, incluso los beneficiados, valoran la equidad y la justicia dentro de la familia.

¿Qué hacer?

1. Aceptar que puede existir (sin justificarse)

Reconoce la posibilidad sin debatirla. Ejemplo práctico: “Puede ser que sin darme cuenta te haya hecho sentir menos visto. Quiero entender cómo fue para ti.” Ese reconocimiento baja la activación emocional del hijo y abre espacio a reparación.

2. Escuchar sin corregir la narrativa del hijo
El cerebro del hijo no busca un juicio justo; busca validación de su experiencia. Discutir recuerdos (“eso no pasó así”) suele reactivar la herida. Ejemplo práctico: “Eso que cuentas suena muy doloroso. Entiendo por qué te marcó.”La validación no implica culpa; implica presencia.

3. Separar equidad de igualdad
Igualdad es dar lo mismo. Equidad es dar lo que cada uno necesita, pero explicándolo siempre. Ejemplo práctico:“Hoy ayudo más a tu hermana porque está más vulnerable. Eso no cambia el lugar que tú tienes conmigo.” La explicación previene interpretaciones de rechazo.

4. Reparar el vínculo, no el pasado
El pasado no se puede editar, pero el presente sí puede ser una experiencia emocional correctiva. Intentar “compensar” con regalos o favores suele fallar; lo que sana es el vínculo. Ejemplo práctico: Un espacio fijo (quincenal o mensual) donde ese hijo tenga atención exclusiva, sin teléfonos, sin interrupciones, sin hablar de hermanos. El mensaje implícito es: eres suficiente por ti mismo.

5. Cuidar el lenguaje cotidiano
El favoritismo se filtra en frases pequeñas, dichas sin mala intención pero con gran impacto. Ejemplos a evitar:
“Tu hermana siempre fue más sensible.”
“Tú eres el fuerte.”
“Tú no necesitas tanto.”

6. Incluir a los hijos adultos en la reparación
El favoritismo no desaparece cuando los hijos crecen. De hecho, muchas heridas se activan más en la adultez. Ejemplo práctico:“He pensado mucho en cómo fue nuestra relación cuando creciste. Hay cosas que hoy haría distinto.” Nunca es tarde para que un hijo se sienta visto.

7. Pedir ayuda profesional cuando hay resentimiento crónico
Cuando el dolor se vuelve persistente, aparece distancia emocional, rupturas familiares o síntomas de ansiedad y depresión, la intervención terapéutica es clave.

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Julia Borbolla

¿Es seguro vacunarse contra el sarampión si estás lactando?

Ante el brote de sarampión en México, es normal que surjan dudas, especialmente si estás en periodo de lactancia. Muchas mamás se preguntan si vacunarse puede afectar a su bebé o si mejor esperar.

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El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa que puede provocar complicaciones graves sobre todo en bebés pequeños, personas no vacunas y quienes tienen un sistema inmune debilitado. En la actualidad, el riesgo de exposición aumenta y la vacunación se convierte en la herramienta más eficaz para frenar la propagación.

¿Se puede vacunar mientras estás lactando?

Las mujeres que están amamantando pueden recibir la vacuna SRP que trata al sarampión, rubéola y parotiditis, sin que represente un riesgo para tu bebé.

La lactancia materna no interfiere con la respuesta del cuerpo a la vacuna y el virus que contiene, no se transmite a través de la leche materna. Esto significa que tu bebé puede seguir recibiendo pecho con total seguridad después de que te vacunes.

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¿La vacuna afecta a mi bebé?

La vacunación durante la lactancia no tiene efectos negativos a tu crío. Al contrario, mantener protegida a la mamá reduce el riesgo de que el virus llegue a toda tu familia.

¿Por qué es importante vacunarse durante un brote?

En México se vive un aumento de casos de sarampión, retrasar la vacunación puede dejar espacios de vulnerabilidad. Vacunarte no solo protege tu salud, también contribuye a disminuir la circulación del virus en la comunidad y protege indirectamente a bebés que aún no pueden recibir la vacuna.

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Puntos clave que debes recordar

  • La vacuna contra el sarampión es la forma más efectiva de prevenir contagios.
  • La lactancia no es una excusa para la vacuna SRP.
  • Vacunarte protege a tu familia y ayuda a frenar los brotes en México.

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Claudia Galván

martes, 10 de febrero de 2026

¿Dónde vacunar contra el sarampión en CDMX?

La vacuna contra el sarampión está disponible gratis en Ciudad de México para proteger a tu familia, y hay varias maneras de acceder a ella.

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¿Dónde encontramos los módulos de vacunación?

Además de los centros de salud pública, la Secretaría de Salud ha instalado módulos en distintos puntos de la ciudad, pensados para que puedas acudir sin complicaciones, incluso mientras haces tus actividades del día.

Algunos de los lugares donde puedes encontrarlos son:

  • Parque de la Bombilla
  • Parque Jardín Hidalgo
  • Alameda norte
  • Parque de los venados
  • Centro de Coyoacán
  • Bellas Artes
  • Parque La Postal
  • Ángel de la Independencia
  • Basílica de Guadalupe
  • Deportivo Hermanos Galeana

También hay módulos en Metrobús, estaciones del Metro, terminales de transporte, plazas públicas y mercados, con el objetivo de facilitar el acceso a todas las familias.

Entre las estaciones donde puedes encontrar vacunación están:

  • Zócalo Tenochtitlán, Línea 2
  • Tacubaya, Línea 8
  • Tláhuac, Línea 12
  • Nopalera, Línea 12
  • Metrobús La joya, Línea 1

Para conocer los módulos disponibles y los más cercanos a tu ubicación, puedes escanear el QR de la página de la Secretaría de Salud.

 

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¿En qué horarios los podrás encontrar?

Para que nadie se quede sin vacuna por motivos de trabajo o escuela, algunos módulos cuentan con horarios extendidos, de 9:00 a 23:00 horas. Esto permite que puedas acudir incluso al finalizar tu día.

¿Quiénes deben vacunarse?

  • Niñas y niños desde los 6 meses de edad.
  • Entre los 12 y 18 meses, se aplica una dosis de refuerzo.
  • Niños mayores de 10 años, pueden recibir una dosis de refuerzo.
  • Adolescentes y adultos jóvenes, especialmente si no han completado su esquema de vacunación.

Personas de 50 años, así como mujeres embarazadas, no se deben vacunar. Lleva tu Cartilla de Salud aunque no es estrictamente obligatoria, y mantente pendiente de los horarios como de las ubicaciones porque van cambiando conforme avanza la campaña.

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Claudia Galván

«A mí no me quieres, él es el consentido»: ¿Te ha pasado este drama de hermanos?

¿Cuántas veces te ha dicho tu hijo o tu hija que su hermano o hermana es el consentido y el otro hermano piensa, siente y dice lo mismo? Desde la psicología del desarrollo y la neuropsicología, que sientan esto no se explica un favoritismo consciente de los padres, sino la forma en que el cerebro infantil construye la experiencia emocional dentro de la familia.

El cerebro de nuestros hijos no evalúa el amor de los padres en términos abstractos, interpreta el vínculo a partir de la seguridad emocional que percibe, qué tan disponible estamos para ellos y la respuesta que damos a sus necesidades, es decir lo que ve y lo que vive en el día a día.

John Bowlby, creador de la teoría del apego, explica que el sistema de apego del niño está constantemente monitoreando si su cuidador está disponible para protegerlo y responderle, Cuando hay hermanos, este monitoreo ocurre de forma relacional (que le dan o hacen con mi hermano que conmigo no).

La comparación aparece de manera natural

Leon Festinger, con su teoría de la comparación social, describió que los seres humanos necesitamos compararnos para entender nuestro lugar dentro de un grupo. En la infancia, esta comparación no es racional ni consciente, es emocional, el niño no se pregunta quién es más querido, sino quién recibe más atención, más paciencia o más protección.

A esto se suma que los padres, inevitablemente, no podemos criar igual a todos los hijos. Cada uno tiene un temperamento distinto, atraviesa etapas de desarrollo diferentes y presenta necesidades particulares. Es por esto que aunque tú sientas que los tratas igual, y sabes que te importan igual y que no tienes preferencias alguna. Lo que para ti puede ser un ajuste necesario (acompañar a uno de tus hijos a dormir porque le cuesta trabajo quedarse solo y el otro se duerme fácilmente, ayudar a uno de ellos a hacer la tarea porque el otro la hace rápido y sin dificultad…), para el cerebro infantil puede vivirse como injusticia.

Lee: Cómo evitar comparaciones entre hermanos

EL CEREBRO ES RELACIÓN

Daniel Siegel explica que el cerebro se construye en relación. Los niños desarrollan su sentido de valía observando cómo son tratados en comparación con los otros vínculos significativos, especialmente los hermanos, el problema es que el niño solo ve lo que al otro se le da y no puede ver lo que el otro necesita.

Por ejemplo, el hijo que parece más fuerte o autónomo suele recibir menos ayuda explícita, mientras que el más demandante recibe mayor presencia. Uno puede sentirse invisible; el otro, sobrecargado o controlado, ambos pueden crecer con la sensación de desventaja, aunque por motivos distintos. Además, la memoria emocional tiene un peso central, el cerebro recuerda con más intensidad los eventos asociados a emociones como tristeza, enojo o sensación de injusticia; un solo momento en el que un niño se sintió menos visto puede consolidar la creencia de favoritismo, incluso si hubo muchas otras experiencias de cuidado.

Por eso no es raro que incluso en la adultez, dos hermanos sigan convencidos de que el otro fue el consentido, no porque los padres amaran más a uno, sino porque las necesidades emocionales de cada uno no siempre fueron nombradas, comprendidas o reparadas.

Tips para aminorar el sentimiento de no ser el consentido:

  1. Nombrar las diferencias entre los hermanos ayuda a reducir fantasías de favoritismo. Explícales que cada uno necesita cosas distintas, esto no divide sino que aclara.
  2. Evita las comparaciones, al compararlos pensando que se pueden motivar se activa la amenaza emocional y no la motivación.
  3. Ofréceles tiempos individuales, aunque no sean iguales en cantidad, pero sí claros y predecibles para fortalecer el vínculo.
  4. Valida la percepción emocional de tu hijo sin discutirla, esto abre la posibilidad de reparación. Decir “entiendo que así lo sentiste” es más reparador que negar la experiencia.
  5. Recuerda que nunca es tarde para reparar, la investigación en apego muestra que la reparación verbal, incluso en la adultez, sigue teniendo un impacto positivo en la relación.

Cuando un hijo dice que su hermano es el consentido, no está acusando, está hablando de una necesidad emocional no resuelta, entenderlo desde esta mirada no busca culpables, sino mayor empatía y conciencia en la crianza.

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Alejandra Angers

Qué temas es mejor no hablar frente a tus hijos (y cómo decirlo sin lastimarlos)

No todo lo que te preocupa le corresponde a tu hijo. Aunque viva en la misma casa, no tiene la misma capacidad emocional para procesarlo.

Cuando ciertos temas se repiten frente a ellos, no solo escuchan: los interpretan como responsabilidad propia. Y ahí empiezan ansiedad, culpa o miedos que no deberían cargar. Por eso es importante saber qué temas es mejor no hablar frente a tus hijos.

Qué temas es mejor no hablar frente a tus hijos: los más comunes

1. Problemas económicos: “no hay dinero”

Es probablemente la frase más usada… y la que más peso tiene. Cuando dices “no hay dinero”, tu hijo no entiende presupuestos.
Entiende peligro.

Su cerebro lo traduce así:

  • vamos a perder la casa
  • algo malo va a pasar
  • soy una carga

Los niños tienden a personalizar. Creen que comer, pedir un juguete o enfermarse empeora la situación.

Lee también: Límites no negociables con tus hijos que debes saber

Qué decir mejor

En lugar de escasez absoluta, usa límites claros.

  • “Hoy no está dentro del presupuesto”
  •  “Ahorita estamos ahorrando para algo importante”

Le das seguridad sin mentir.

2. Problemas de pareja

Discutir es normal. Hacerlos testigos constantes, no. Cuando escuchan amenazas, sarcasmo o reproches, no ven adultos resolviendo.
Ven una familia inestable.

Además, aparece la fantasía de separación permanente. Muchos niños desarrollan hipervigilancia: están atentos todo el tiempo por si todo se rompe. Evita:

  • “Nos vamos a divorciar”
  • “Tu papá/mamá nunca ayuda”
  • usar al niño como mensajero

Mejor resuelve lo fuerte en privado. Si hubo discusión visible, repara frente a él.

3. Problemas de salud graves (sin filtro)

Los niños necesitan información, pero dosificada. Decir diagnósticos crudos o escenarios catastróficos genera miedo anticipatorio.
Su imaginación siempre es peor que la realidad. No ocultes, traduce:

 “Estoy enfermo y los doctores me están ayudando. Puede que esté cansado algunos días”

La clave es claridad sin dramatismo.

4. Hablar mal de familiares o del propio niño

Las etiquetas se convierten en identidad.

Si escucha constantemente:

  • “eres flojo”
  • “tu hermano sí puede”
  • “tu abuela es un problema”

Empieza a definir el mundo en bandos y su lugar dentro de él.

La Asociación Americana de Psicología señala que las etiquetas negativas repetidas influyen en la autoestima y el comportamiento esperado del niño.

5. Noticias violentas o miedos adultos

Inseguridad, secuestros, accidentes… Tu hijo no tiene contexto estadístico. Solo percibe amenaza constante. Por eso muchos niños desarrollan miedo a salir o separarse de los padres después de escuchar conversaciones adultas. Si va a oír algo, acompaña: “Eso pasó lejos y hay adultos trabajando para que no ocurra aquí”.

Entonces, ¿debes ocultar la realidad?

No. Debes traducirla a su edad. Tu hijo no necesita saber todo. Necesita sentir que **tú sí lo sabes manejar**. Cuando filtras la información, no lo engañas. Lo proteges mientras aprende a entender el mundo.

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Redacción bbmundo

Falsa menstruación en bebés: por qué tu recién nacida puede sangrar

Cambiar el primer pañal y encontrar sangre asusta. Tu cabeza se va directo a lo peor. Sin embargo, en la mayoría de los casos no es una herida ni una infección. Se llama falsa menstruación neonatal y aproximadamente 5% de las bebés lo viven.

También lee: ¿Qué pasa si tu bebé no tiene reflejo de moro?

Qué es la falsa menstruación en bebés

Durante el embarazo, tu bebé estuvo expuesta a tus hormonas, sobre todo estrógenos. Al nacer, esa exposición desaparece de golpe. Entonces su cuerpo responde con un pequeño sangrado vaginal. Es parecido a una mini regla, pero no significa que esté menstruando ni que algo esté mal.

Puede variar mucho. Por ejemplo:

  • Manchitas rosadas en el pañal
  • Flujo café claro
  • Sangre roja muy leve
  • Dura de 1 a 3 días (a veces hasta una semana)
  • Además, puede acompañarse de flujo blanquecino espeso. Ese flujo también es hormonal y normal.
  • Primero aparece el flujo claro y luego el sangrado. Después desaparece solo.

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Por qué pasa

Todo es hormonal. Dentro del útero, tu bebé recibió estrógenos constantemente. Al nacer, esos niveles bajan de forma brusca. El útero responde desprendiendo una pequeña capa interna. Exactamente igual que en la menstruación, pero sin ovulación ni pubertad. No duele y no deja secuelas.

Cuándo es normal

Es normal si:

  • Ocurre durante los primeros 7 a 10 días de vida
  • La cantidad es poca
  • Tu bebé está tranquila
  • No hay mal olor
  • No hay fiebre

En ese escenario, no necesitas hacer nada. Solo limpiar suavemente con agua. Evita toallitas perfumadas o introducir cotonetes.

Cuándo sí debes consultar

Aquí sí conviene hablar con tu pediatra:

  • El sangrado dura más de una semana
  • Empapa varios pañales
  • Aparece después de las 2 semanas de vida
  • Hay secreción amarilla o mal olor
  • Tu bebé está irritable o con fiebre

En esos casos podrían buscar infección, irritación o algún problema poco frecuente.

Entonces, ¿debes preocuparte?

No. La falsa menstruación es un proceso fisiológico normal. A muchos papás les sorprende porque nadie lo menciona en el embarazo. Sin embargo, es parte de la adaptación hormonal del recién nacido. Desaparece sola y no afecta su desarrollo ni su fertilidad futura. Respira: no estás viendo una herida, estás viendo hormonas despidiéndose.

Fuentes:
American Academy of Pediatrics (AAP)
Nelson Textbook of Pediatrics
Manual MSD versión profesionales – Neonatal vaginal bleeding

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Redacción bbmundo