domingo, 3 de agosto de 2025

Yuridia tardó 11 años en poder embarazarse: «le decía: hay que divorciarnos»

Yuridia ha tenido tres embarazos. Su primer hijo, Phoenix, nació en 2006 fruto de su relación con Édgar Guerrero, a quien conoció en «La Academia». Después, tuvo a Benicio en 2023, su primer hijo con Matías Aranda, con quien se casó. En 2025, anunció su tercer embarazo, también con Matías Aranda, y revelaron que sería un niño llamado Noah, quien nació en junio de este año. Pero el camino de Yuridia para embarazarse, sobre todo de su segundo bebé, no fue fácil.

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Yuridia tardó 11 años en poder embarazarse

A través de un live en su cuenta de Instagram, la cantante confesó junto con Matías que tardaron mucho en lograr un embarazo en conjunto. «Mucho tiempo no pudimos ser papás» dijo Matías, incluso confesando que creía que él era e ‘que estaba fallado’. Pues como Yuridia ya había tenido un primer hijo, no creían que fuera ella.

En muchas ocasiones, la cantante ha confesado que le encantan los niños, que tuviera mil si pudiera. Entre humor, diji 2hoy por hoy tuviéramos un hijo de 11, otro de 10, otro de 9, de 8, de 7…».

Ante esta situación, Yuridia contó que pidió divorciarse de Matías: «Mati, neta, hay que divorciarnos porque siento que yo no te voy a poder dar hijos». «Tú tienes que estar con alguien que sí te pueda dar hijos» agregó.

No contó mucho sobre si se sometió a tratamientos o estudios médicos para encontrar solución. Simplemente dijo que ‘cuando yo solté la idea de volver a ser madre, me embaracé’. También contó, aunque sin detalles, que los embarazos le caen muy mal.

Aquí el fragmento del video:

@everything25052000

#yuridiaflores #yuridia #matias #matiasaranda

♬ sonido original – Everything

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Redacción bbmundo

¿Tu bebé ya aplaude? Dicen mucho de su desarrollo

¡Bravo, braco, bravo! Un día te enteras que tendrás un bebé en casa y al siguiente, ya tienes un bebé que se sienta y aplaude. Así de rápido pasa el tiempo. Los aplausos son parte de un hito en su desarrollo, por lo que cuando un bebé aplaude es bueno, además de divertido.

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Algo que parece tan sencillo, el aplauso, lleva mucho trabajo detrás. Desde el control de cabeza y estabilidad de tronco, hasta balance, pasando por control de la línea media y coordinación bilateral.

Aplausos y desarrollo

Cuando tu bebé empieza a aplaudir (generalmente entre los 6 y 9 meses), es porque ya tiene esto bajo control:

1. Desarrollo motor fino

Aplaudir implica coordinación entre manos, vista y cerebro. Para lograrlo, tu bebé debe controlar sus músculos, calcular distancias y sincronizar movimientos. Es un gran avance en su motricidad fina.

2. Coordinación ojo-mano

Al juntar las manos una y otra vez, está afinando su capacidad para coordinar lo que ve con lo que hace. Esta habilidad le servirá más adelante para cosas como agarrar objetos pequeños, dibujar o ponerse ropa solo.

3. Comunicación no verbal

Aplaudir es una forma temprana de “hablar” sin palabras. Puede usarlo para celebrar, pedir atención o imitarte. También es una señal de que empieza a entender causa-efecto: “Si aplaudo, mamá sonríe”.

4. Imitación y vínculo

Muchas veces aplaude porque te vio hacerlo. Imita, se siente parte de lo que pasa y se conecta contigo. Aplaudir juntos fortalece su vínculo y lo hace sentirse acompañado y motivado.

5. Interacción social y musical

Aplaudir es parte de juegos, canciones y rutinas. Eso refuerza su sentido del ritmo y lo ayuda a anticipar lo que sigue, algo importante para el lenguaje y la comprensión.

6. Autoestima y logro

Cuando logra aplaudir solito y tú lo celebras, su carita lo dice todo: siente orgullo, emoción y confianza. Aplaudir es también una forma de decir “¡lo hice!”.

¿Todavía no aplaude?

Si ya gira solito, se sienta con estabilidad, usa las dos manitas para jugar y apoya peso en sus brazos al jugar, va por buen camino. Recuerda que las edades son marcas promedio, pero cada bebé tiene su propio ritmo.

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Redacción bbmundo

Cosas que cambian cuando te conviertes en mamá (no es solo el cuerpo)

Ser mamá te cambia, obviamente. Y no, no es una frase cliché. Cambias por dentro, por fuera y en formas que no veías venir. A veces te toma por sorpresa. Otras veces, ni te das cuenta hasta que alguien más te lo dice. Pero una cosa es verdad: no vuelves a ser la misma.

Cosas que cambian cuando te conviertes en mamá (no es solo el cuerpo)

1. Tu cuerpo ya no responde igual

Puede que el embarazo y el parto hayan quedado atrás, pero tu cuerpo sigue ajustándose. Tal vez te cansas más rápido, o te cuesta recuperar masa muscular. Algunas zonas no “regresan” del todo, y eso es normal.

Según la Mayo Clinic, cambios como el debilitamiento del suelo pélvico, la caída del cabello o los dolores articulares son comunes en el posparto, incluso meses después del nacimiento del bebé.

Lee: Cómo fortalecer el suelo pélvico en posparto

2. Tu cerebro funciona diferente

La National Institutes of Health confirma que el cerebro de una mamá cambia estructuralmente tras el embarazo. Se activan zonas ligadas con el apego, la empatía y la protección.

Por eso te vuelves más sensible a ciertos sonidos. Por eso tu radar se enciende incluso cuando estás dormida. Y también por eso puedes estar mentalmente agotada aunque no hayas hecho “nada”.

3. Tus prioridades dan un giro

Lo que antes era urgente, ya no lo es tanto. Y lo que antes no estaba en tu radar, ahora ocupa todo tu día. Tus tiempos se reacomodan y tu definición de productividad cambia.

Si antes medías un buen día por lo que tachabas en tu lista, ahora lo haces por si el bebé durmió, comió o no lloró tanto.

Lee: ¿Por qué la salud mental en maternidad importa?

5. Tu círculo social también se transforma

Algunas amistades se enfrían. Otras se fortalecen. También aparecen nuevas: otras mamás que entienden perfecto por lo que estás pasando. No es que dejes de querer a tus amigas de siempre, solo que ahora estás en otro ritmo.

Y sí, a veces te sientes sola aunque estés acompañada. Es parte de esta etapa. Por eso es importante rodearte de gente que no minimice lo que sientes.

6. Tus emociones se intensifican

Puedes sentirte feliz y triste en el mismo día. Sentir amor profundo y agotamiento extremo al mismo tiempo. No estás exagerando. Estás procesando muchas cosas.

Las hormonas del postparto influyen directamente en tus emociones. No se trata solo de “ánimo”, hay procesos biológicos reales detrás.

Lo que ayuda: hablarlo, nombrarlo y pedir ayuda si lo necesitas.

7. Tu identidad se reorganiza

No pierdes quién eras, pero sí te ves obligada a reencontrarte. Te preguntas si vas a volver a hacer ciertas cosas, si tu carrera seguirá igual, si tu relación va a cambiar. Todas esas preguntas son válidas.

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Redacción bbmundo

sábado, 2 de agosto de 2025

¿En qué país los niños viven mejor? México está entre los peores

UNICEF analizó el la calidad de vida de niños y adolescentes en 43 países ricos (OCDE y UE). ¿El resultado? La mayoría empeoró tras la pandemia: más obesidad, menos aprendizaje y niños menos felices. Aquí te decimos todo para que tomes cartas en el asunto.

Lee también: ¿Por qué no debes minimizar las emociones de tus hijos?

Top 5 países donde los niños viven mejor

  1. Países Bajos. Hay buen equilibrio entre salud, aprendizaje y salud mental.
  2. Dinamarca. Bajo sobrepeso y buen acceso a salud mental.
  3. Francia. Es fuerte en competencias escolares y redes de apoyo.
  4. Noruega. Cuentan con buen sistema educativo y salud pública.
  5. Eslovenia. Hubo resultados sólidos en aprendizaje y salud física.

Los 5 países con más áreas de oportunidad

  1. Nueva Zelanda. Alta tasa de suicidio juvenil.
  2. Chile. Débil en salud mental y sobrepeso.
  3. México. Bajos resultados en lectura y matemáticas.
  4. Colombia.  Dificultades en educación y satisfacción con la vida.
  5. Bulgaria. Uno de los puntajes más bajos en aprendizaje.

¿Culpa de la pandemia?

Tras la pandemia, los aprendizajes retrocedieron siete meses a un año escolar. Aumentó el sobrepeso infantil en 14 países. Bajó la satisfacción con la vida en 22 de 26 países. Y Japón fue el único que mejoró en bienestar emocional.

¿Qué puede hacer cada país?

Si tu país no te está dando esto, trata de ofrecerlo tú a tus hijos, por lo que la UNICEF aconseja que se invierta YA es salud mental infantil, nutrición, vida activa, educación con habilidades para la vida real. Y lo que sí o sí se necesita de la política, es que escuchen a niños y adolescentes. No solo problemas de adultos.

Da clic aquí para ver el reporte completo.

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Redacción bbmundo

La importancia de tener buenos hábitos desde la adolescencia

Hacer que tus hijos tengan buenos hábitos desde la adolescencia puede hacer una diferencia en su vida física, mental y emocional.

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¿Cómo crear buenos hábitos? 

Invertir tiempo y esfuerzo en construir rutinas saludables es una de las mejores decisiones que tu adolescente puede tomar. Pero para poder empezar, va a depender de lo que tú le enseñes a él.

1. En la salud física

Cuando son adolescentes, su cuerpo está en pleno crecimiento y necesita varios nutrientes para desarrollarse como debe de ser. Tener hábitos que incluyan una dieta equilibrada y hacer ejercicio es clave para cuidar su salud. No solo va a prevenir problemas como la obesidad o enfermedades cardiovasculares, también lo harán tener más energía junto con un buen estado de ánimo.

También lee: ¿Qué hacer si a tu hijo le hacen bullying o él es bully? 

2. En la salud mental y emocional

Los buenos hábitos también tienen un impacto en la salud mental. Dormir bien, aprender a gestionar las situaciones de estrés y tener tiempo específico para divertirse, son pilares para un desarrollo emocional sano. Aprender a identificar las emociones y saber buscar apoyo puede cambiar su vida por completo.

3. En la escuela y en lo personal

Saber organizarse es esencial para rendir en todos los ámbitos de la vida. Si tu adolescente aprende a planificar sus tareas, a ser constante y aprender por sí solo, más allá de sacar diez, creará disciplina y responsabilidad. Tener este tipo de hábitos no solo se limitan al estudio o a tener limpio el cuarto, también se pueden llevar a otras actividades que vayan con sus objetivos personales.

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4. En las relaciones

Si tu adolescente, aprender a crear hábitos de comunicación, empatía y respeto, hará que se ahorre muchos años de sufrimiento. Saber poner límites saludables desde temprano ayuda a construir buenas relaciones de amistad y familiares.

Los buenos hábitos en la adolescencia van más allá de cumplir con ciertas tareas, es hacer un mapa para una vida más ligera.

Fuente: Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes

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Natalia Fiesco

viernes, 1 de agosto de 2025

Obesidad infantil y funciones cognitivas: más unidos de lo que crees

La obesidad infantil no solo se refleja en el cuerpo. También puede tener efectos importantes en la mente de tus hijos. Un estudio reciente de la Facultad de Psicología de la UNAM comprobó que niñas y niños con sobrepeso u obesidad presentan dificultades en áreas clave como la memoria, el autocontrol, la toma de decisiones y la flexibilidad cognitiva.

Es decir, su manera de pensar, aprender y reaccionar puede verse afectada. Y eso no se corrige solo con dieta: requiere atención desde casa, desde la infancia y con un enfoque integral.

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¿Qué tiene que ver la alimentación con el cerebro?

La investigación analizó a 73 niños y niñas de entre siete y 12 años con distintos rangos de peso. Se identificó una relación clara entre los alimentos ricos en grasas y azúcares —como refrescos, papitas, galletas o ultraprocesados— y un menor rendimiento en las llamadas funciones ejecutivas. Estas funciones permiten planear, decidir, poner atención y controlar impulsos.

Además, cuando el cuerpo tiene un exceso de grasa, se altera el funcionamiento hormonal. Y eso también afecta el autocontrol y la toma de decisiones. No es solo una cuestión de voluntad: el cuerpo y el cerebro están completamente conectados.

¿Cómo se ve esto en la vida diaria?

Tal vez lo has notado: a veces tu hijo está más irritable, le cuesta concentrarse o reacciona con impulsividad. Estos cambios no siempre se deben al carácter o a la edad. Muchas veces tienen que ver con el tipo de alimentación y con cuánto se mueve a lo largo del día.

La especialista Maura Ramírez Flores, que participó en el estudio, advirtió que una dieta pobre en nutrientes y el sedentarismo durante etapas clave del desarrollo pueden comprometer habilidades esenciales. Esto no solo impacta en el aprendizaje, sino también en el bienestar emocional y en la calidad de vida.

Entonces, ¿qué puedes hacer desde casa?

No se trata de hacer una dieta estricta ni de contar calorías. Se trata de cambiar el enfoque: menos productos ultraprocesados, más comida real. Menos tiempo en pantallas, más tiempo en movimiento. Aquí van algunos puntos clave:

  • Ofrécele frutas, verduras y cereales integrales todos los días.
  • Evita los refrescos y jugos artificiales: el agua es suficiente.
  • Planea momentos para jugar, caminar o moverse al aire libre.
  • Dale el ejemplo: si tú comes bien y te activas, él también lo hará.

Y algo más: no se trata de peso ni de apariencia. Se trata de salud física, emocional y mental. Porque lo que come hoy tu hijo construye las bases de su cerebro para el futuro.

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Redacción bbmundo

jueves, 31 de julio de 2025

La carga invisible de ser mamá…

Querida yo… después de ser mamá: Ser mamá es un trabajo a tiempo completo.

Confieso que comencé a escribir esta nota en un momento de burnout, en plan de autoterapia y desahogo. Una de esas veces en que te sueltas a llorar como niña chiquita, sintiendo que no puedes con todo. En el fondo sabes que puedes… pero a veces es necesario soltar el cuerpo y dejar a un lado el disfraz de mujer fuerte, de superwoman. Esa es la carga invisible de ser mamá.

Y es que ser mamá es intenso, en todos los sentidos.

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No solo por la transformación que vivimos al convertimos en mamás —dejando atrás una versión de nosotras que no vuelve—. Sino por todo lo que implica gestionar lo relacionado con los hijos y la familia. Nos volvemos malabaristas. Y no de cualquier circo, somos nivel Cirque du Soleil.

Para rematar, las mujeres solemos cargar un peso que no se ve. Una carga que parece ligera y poco relevante, pero que no lo es. Que aparenta ser sencilla, pero que conlleva una lista interminable de tareas.

Es la carga invisible de ser mamá…

Ser mamá es tener 100 pestañas abiertas al mismo tiempo. Esta carga no viene en el job description, peeero ocupa gran parte de nuestro tiempo y de nuestra mente. Se puede llegar a sentir en los hombros, en el pecho…. Y no se toma ni un día libre.

Esa que recuerda cuándo hay que comprar pañales, cuándo toca vacuna, cuándo es el festival del colegio y se ocupa del disfraz. La que se anticipa a que no hay snacks para la lonchera, o a que los pantalones ya no les quedan. La que organiza menús todas las semanas, los playdates y fiestas de cumpleaños, y gestiona los pendientes y las emociones de cada miembro de la familia, mientras intenta no olvidarse de las propias.

Y a veces… explotas. No porque no puedas con todo. Sino porque no deberías tener que poder con todo.

Esto no es un manifiesto para ser más productivas ni una invitación a organizarnos mejor. Es un respiro. Un reconocimiento. Una forma de decir: “sé que tú también lo sientes”.

Y de invitarte a bajarle, a pedir ayuda, a abrir conversaciones nos ayuden a redistribuir esa carga que tantas veces asumimos solas. Hay muchas cosas que parecen pequeñas, o sin importancia. Pero son las que realmente mantienen a la familia a flote.

Porque, amiga, esto es un recordatorio: lo que haces —aunque parezca invisible— vale, pesa y cuenta. Y cuenta MUCHO.

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Valentina Lepage