martes, 1 de septiembre de 2026

Cada cuánto lavar la mochila, el termo y más

El termo regresa con agua de ayer, la lonchera trae una uva misteriosa y en la mochila aparece medio recreo hecho migajas. La vida de la escuela también se acumula ahí, así que es muy útil saber cómo lavar la lonchera correctamente.

No necesitas desinfectar todo como quirófano. Sin embargo, sí conviene fijar una rutina. La humedad y los restos de comida pueden darle entrada a bacterias, malos olores y moho.

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El termo se lava todos los días, aunque solo lleve agua

Enjuagarlo no es suficiente. La saliva, las manos y la humedad pueden formar una capa de microorganismos llamada biofilm.

Desarma la tapa, retira el popote y limpia las piezas por separado. Un cepillo pequeño ayuda a llegar a válvulas, boquillas y empaques. Después, deja secar todo por completo antes de volver a armarlo.

¿El olor no desaparece o encuentras manchas oscuras en zonas difíciles? Quizá sea momento de cambiarlo, especialmente si tiene grietas o piezas dañadas.

La lonchera necesita limpieza diaria

Vacía la lonchera al llegar a casa, sacude las migajas y limpia el interior con agua tibia y jabón suave.

La Universidad de California recomienda lavar diariamente loncheras, termos y recipientes, además de dejarlos secar abiertos para evitar humedad. Una vez por semana, haz una limpieza más profunda. Revisa costuras, cierres y esquinas, esos rincones donde suele esconderse el pedacito de plátano fugitivo.

Además, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos aconseja mantener limpia la lonchera antes de guardar alimentos. También recomienda usar fuentes frías para conservar productos perecederos. Sabemos que suena de flojera, pero esto también es parte de la salud de tus hijos.

¿Y la mochila? No tienes que lavarla diario

Saca papeles, basura y restos de comida una vez por semana. Puedes aspirar el interior o pasar un paño húmedo sobre las manchas.

Primero revisa la etiqueta. Algunas mochilas pueden ir a la lavadora; otras necesitan lavado a mano (ahora ya sabes que a la hora de comprarla importan más cosas que solo el diseño). Déjala secar completamente antes de usarla.

La clave no es tallar todo diario durante una hora. Basta con una rutina realista: termo y lonchera cada día, mochila cada semana y limpieza profunda cuando haga falta.

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Redacción bbmundo

Lactancia inducida: ¿puedes amamantar sin haber estado embarazada?

Amamantar sin haber tenido un embarazo suena imposible, pero el cuerpo es más poderoso de lo que crees. Con preparación, estimulación frecuente y acompañamiento profesional, algunas mujeres logran producir leche.

A este proceso se le llama lactancia inducida. Puede ser una opción si adoptaste un bebé, recurriste a gestación subrogada o deseas compartir la lactancia con tu pareja.

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¿Cómo puedes producir leche sin un embarazo?

Durante el embarazo, varias hormonas preparan los senos para producir leche. Después del parto, sus niveles cambian y aumenta la prolactina, hormona relacionada con la producción.

La lactancia inducida busca recrear parte de ese proceso mediante estimulación constante. De acuerdo con Mayo Clinic, suele utilizarse un extractor eléctrico varias veces al día.

Si tienes varios meses para prepararte, tu médico podría valorar un tratamiento hormonal. Sin embargo, no siempre es necesario ni adecuado para todas.

También existen medicamentos que pueden ayudar a la producción. Nunca debes tomarlos por tu cuenta, aunque los veas recomendados en redes o grupos de lactancia.

Sí requiere tiempo y mucha constancia

El pecho necesita recibir una señal repetida: aquí hace falta leche. Por eso, el plan puede incluir extracciones cada pocas horas, incluso durante la noche.

La frecuencia y la duración se aumentan poco a poco. Cuando llegue tu bebé, su succión ayudará a mantener esa estimulación.

Eso sí, la respuesta cambia entre personas. Puedes conseguir una producción completa, parcial o apenas unas gotas. Ninguno de esos resultados define el valor del vínculo que estás construyendo.

Quizá necesites complementar, y está bien

Aunque logres producir leche, tu bebé podría necesitar fórmula o leche humana donada y pasteurizada. Mayo Clinic señala que esto es frecuente, especialmente durante las primeras semanas.

Un suplementador al pecho puede ayudarte. Este dispositivo ofrece leche mediante un tubo fino mientras tu bebé succiona. Así recibe el alimento necesario y, al mismo tiempo, estimula tu producción.

Además, deberás vigilar con su pediatra que gane peso, moje suficientes pañales y reciba la cantidad de alimento que necesita.

No es lo mismo que relactar

La lactancia inducida comienza sin un embarazo reciente. En cambio, la relactación busca recuperar la producción después de haber suspendido la lactancia.

La Organización Mundial de la Salud explica que ambos procesos pueden ser posibles, aunque requieren motivación, estimulación frecuente y apoyo especializado.

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